lunes, 16 de julio de 2007

...arcademonio replicante...

...aquella noche había sido, literalmente, arrastrada por mis amigos con la cruel intención de que dejara de estudiar, con la excusa de tomar la penúltima, mis compañeros y yo terminamos en aquel lugar del que no me olvidaré jamás...estaba tan aburrida que en un halarde valiente de superación de mi inmensa timidez me levanté hipnotizada por aquella música...mi cuerpo se dejaba llevar en movimiento suave cuando sentí que era observada desde la barra...ella fumaba negro (será que a esa edad la paga no nos daba para más) y no pude evitar corresponderle con una sonrisa...desde aquel momento, por extraño que te parezca, bailaba para ti...de manera consciente utilicé cada una de las herramientas de las que disponía...las caderas marcaban el ritmo y mis tetas liberadas de la opresión del sujetador se movían indiscretas bajo mi camiseta de tirantes con la cruel intención de no dejarte indiferente...No pude ni quise evitar magrearme contigo en aquel rincón repleto de minis y vasos de cubata, allí estábamos seguras ya que la borrachera colectiva nublaba la vista de posibles miradas indiscreta...creo que la sola idea de estar conmigo te excitaba mucho más (baja modesto que subo, pero es que por aquellos entonces todos y todas se masturbaban con la idea de llevarme a la cama)...humedeciste tu dedo con los juegos de mi lengua...tus labios expertos exploraron mi cuello...y pude alcanzar esa linea divisoria entre el placer y el dolor que produce el contacto de unos dientes hambrientos en mi piel...las piernas te temblaban de tanto apretarlas en ese tímido intento de que no notara la humedad en ascenso de tu sexo...mi respiración era, cada vez, más entrecortada y mis gemidos (cantos de sirena) por los que te dejaste abandonar...no estaba dispuesta a dejarte huir, así que cogí con firmeza tu cabeza y me introduje en tu boca mientras mis dedos se enredaban en tu pelo...Me escapé contigo sin mediar palabra con quienes me llevaron hasta allí...sentía que la ropa era lastre para nosotras...la necesidad de poseerte y ser poseída era demasiado fuerte...No pudimos dejar de tocarnos mientras nos dirigíamos a tu casa (tus padres se habían marchado ese fin de semana)...mi razón fue dominada por una ola inmensa de placer y deseo, te pedí que me chuparas, me lamieras, me follaras...el camino hasta tu casa se me hizo eterno y tú fuiste mala conmigo al quitarme la ropa lentamente...me dejé rodear por tus brazos, la dureza de los pezones nos alertaron de la situación...me arrancaste los vaqueros torpemente (el sudor no permitia su desliz) y dejaste al descubierto el arma letal de mi negro tanga, ese que no me cubre apenas nada...cogiendo mis rodillas me abriste de piernas buceando entre mis nalgas...insuflabas calor en mi sexo con tu cálido aliento...aquel minúsculo trocito de tela no pudo tapar el impudoroso crecimiento de mis labios mayores, esos que lamias mientras mi clítoris se hacía notar...el tono de mi voz no te sonó a súplica sino a orden: ¡Cómeme entera no puedo más!...sonriendo de manera endiablada me quitaste el tanga naufragando en mi dulce fluido...Creo que te grité cuando sin poder más te exigí que me poseyeras con tu dedo para así poderme sentir tuya...palpitaba de manera rítmica...intuiste que necesitaba más así que corazón y anular fueron tus aliados de placer...lamiste todo mi cuerpo como una loba consiguiendo que me pusiera más cachonda...sé que querías prolongar el momento...no estabas dispuesta a dejar que me corriera, así que sujeté con fuerza tu cabeza con mis manos y levanté mi culo a un palmo del colchón...como una predistigitadora me cogiste por las caderas y metiste tu lengua en mi culo...en otra situación aquello me hubiera puesto muy tensa pero sabias que estaba lo suficientemente cachonda...me abrí de piernas cual yogui y dejé caer mi peso sobre tus hombros...saboreaste mis mieles dibujando círculos en mi clítoris mientras yo aumentaba el radio de la circunferencia con el movimiento de mis caderas...no podía dejar de susurrarte que no cesaras de darme placer...mi cuerpo supo responderte emitiendo leves descargas y levantándose poseído de placer...mis piernas te atraparon la cabeza, aún siendo consciente de que podía hacerte daño mientras jadeaba como una loca...el placer no pudo impedir que derramara algunas lágrimas...tú en un tierno acto me apretaste contra tu pecho y me besaste mientras yo pensaba en silencio que aquello había sido un intento de asesinato...Nos reímos con descaro cuando te pregunté: ¿y tú qué?...pero tú fiel fetichista de instantes guardaste en tu retina lo ocurrido para recrearte en la intimidad de tu masturbación...creo que nunca he oído tantas veces en mi oído: "me vuelves loca" con el sonido de su voz me quedaba dormida...Gracias por esas líneas tan seductoras...Te amo...