lunes, 9 de enero de 2006

Néstor y Elvira




Néstor es un ratón de casi cinco años, y se siente solo. No tiene hermanos ni hermanas con los que poder jugar a perseguir bolas de pelo o esconder el queso de la vecina Rosa. Vive en una calle en la que sólo viven perros pequineses y loros de colores que se pasan el día hablando.
Por las mañanas recorre las tuberías de su barrio y, de vez en cuando, bate su propio record y se pone muy contento.

Un día en la comida su madre le contó que había visto un nuevo parque en la calle 27, no muy lejos de allí. ”Podrías ir Néstor, seguro que te lo pasas muy bien jugando con otros niños en los columpios”- le dijo su padre.

Al día siguiente, Néstor, con su pelota morada, emprendió el camino hacia el parque. Estaba deseando llegar, ¡por fin iba jugar con muchos ratones!

Pero al llegar no vio ningún ratón, ¿por qué no hay ratones? ¿Ahora con quien voy a jugar?- pensaba.

De pronto notó que el suelo temblaba. Una enorme y sonriente elefanta se plantó de un salto a su lado.

- ¡¡Hola!! Me llamo Elvira, soy una elefanta y tengo cuatro años. ¿Tú quién eres?
- Néstor – dijo con cara de pocos amigos.
- ¡¡Hola Néstor!!¿Quieres que juguemos a la pelota?
- No podemos, yo soy un ratón y tu una elefanta, somos demasiado diferentes. Podrías pisarme con tus enormes patas o aspirarme por tu larga trompa.

Entonces la sonrisa de Elvira se hizo mucho más grande; Néstor le parecía muy divertido. Se quedó pensado unos segundos y luego le respondió:
- Amigo Néstor, ¿no has notado que los dos tenemos dos orejas, cuatro patas, dos ojos, una cola y somos de color gris?
- No me había dado cuenta Elvira – respondió muy contento y un poco asustado – podemos jugar cuanto queramos. ¡Corre! ¡Te voy a lanzar la pelota!

Volviendo a casa, no le importaba que no hubieran estado los otros ratones, sólo podía reírse al pensar en las carreras con Elvira.

Ahora van juntos todos los días.

By María Crespo 9 enero 2006